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Clases Ven Sígueme de Isaías 40-49 y 50-57

Clases Ven Sígueme de Isaías 40-49 y 50-57
Por Hernán Felipe Toledo • Publicación #16 • Visualizar online
Este mensaje es por las dos últimas clases: “Consolad a mi pueblo” y “Llevó él nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores”.

Como pasaron dos semanas, al final de este mensaje dejamos el enlace a las dos clases en vídeo correspondientes para quienes no las vieron o deseen reforzar.
Resumen de Isaías 40 a 57
Isaías profetizó de la venida de Jesucristo y testificó de Su poder y deseo de fortalecer a Su pueblo. También profetizó que el Mesías sería una luz a los gentiles y libraría a los hijos de Dios de la cautividad del pecado. Él contrastó el poder del Salvador para redimir a Su pueblo con la insensatez de confiar en dioses falsos. Isaías también profetizó de la destrucción de Babilonia.
El Señor invitó a los israelitas a regresar a Él y a guardar sus convenios. Él le prometió al Israel disperso que no lo había olvidado y que lo restauraría a sus bendiciones del convenio y lo juntaría en las tierras de su herencia por medio de los esfuerzos de Sus siervos. También invitó a Su pueblo a hallar consuelo en Su salvación y a despertar y quitarse las ligaduras de su cautiverio. Entonces, Isaías profetizó que el Señor liberaría a Israel cautivo.
Es destacable el capítulo 53, el cual contiene una profecía de la expiación de Jesucristo. Isaías enseñó que el Salvador sería despreciado y desechado, herido y afligido; que Él llevaría nuestros dolores y sería herido por nuestras transgresiones.
El Señor habló del recogimiento de Israel en los últimos días y de Su misericordia hacia aquellos que se arrepienten. El Señor también enseñó que Sus caminos siempre son más altos que los caminos de los hombres (55) y condenó la iniquidad de los israelitas.
Citas de apoyo destacables
Isaías 40:3–5. “La voz del que clama en el desierto”
Esos versículos tienen aplicación múltiple. Juan el Bautista aplicó ese pasaje a sí mismo cuando actuaba como el precursor del ministerio mortal del Señor (véase Juan 1:23; véase también Mateo 3:1–3; Lucas 3:2–6; 1 Nefi 10:7–9). Juan también cumplió esa profecía cuando se apareció a José Smith para restaurar las llaves del Sacerdocio Aarónico en preparación para la segunda venida del Señor (véase D. y C. 13).
El presidente Joseph Fielding Smith enseñó además:
“El Señor declaró… que antes de Su segunda venida se enviaría un mensajero a preparar el camino y a enderezarlo. Pueden aplicar esto a Juan, si así lo desean…
“Pero me adelanto más y mantengo que José Smith fue el mensajero el cual el Señor envió a preparar el camino delante de Él. Vino, y por dirección de mensajeros santos, estableció el fundamento para el reino de Dios… a fin de que el mundo pudiera estar preparado para la segunda venida del Señor” (véase Doctrina de Salvación, tomo 1, págs. 185–187).
Adicionalmente, los misioneros y los líderes de la Iglesia en esta dispensación son enviados como mensajeros diciendo, “Arrepentíos, arrepentíos y preparad la vía del Señor, y enderezad sus sendas”(D. y C. 33:10).
Isaías 42 contiene una notable referencia a un Salvador de los que están presos, lo que nos reafirma el hecho de que Cristo expió los pecados de todas las personas con alcance a quienes están muertos.
Isaías 45 es especial por darle énfasis a la función redentora y salvadora del Señor, más de 7 veces.
Isaías en el Libro de Mormón
“Isaías 48 es el primer capítulo de Isaías que se cita en el Libro de Mormón y se encuentra en ese libro como 1 Nefi 20. Cada versículo que aparece en el Libro de Mormón difiere de las versiones bíblicas actuales, y muchas de las diferencias son significativas. Se puede dar por sentado que el texto del Libro de Mormón es más correcto que las versiones bíblicas actuales porque Nefi vivió unos cien años después de la época de Isaías y es más probable que dispusiera de un texto más puro que el que tenían los traductores de la Biblia. Compare detenidamente los versículos 1–2, 6–7, 11, 14, 16–17 y el 22 en ambas versiones para ver estos importantes cambios” (manual del Sistema Educativo de la Iglesia, 2003, pág.193).
Isaías 49:16. “He aquí que en las palmas de mis manos te tengo grabada”
El élder Jeffrey R. Holland, del Quórum de los Doce Apóstoles, explicó un propósito de las heridas del Salvador:
“…Aun cuando el poder de la resurrección podría haber restaurado y sanado completamente las heridas de la crucifixión —y sin duda algún día lo hará— no obstante Cristo eligió mantener esas heridas por un propósito, incluyendo Su aparición en los últimos días cuando muestre esas marcas y revele que fue herido ‘en casa de [Sus] amigos’ [Zacarías 13:6; véase también D. y C. 45:52].
“Las heridas en Sus manos, pies y costado son señales de que en la mortalidad ocurren cosas dolorosas incluso a los puros y perfectos, señales de que la tribulación no es evidencia de que Dios no nos ama. Es un hecho significativo y esperanzador que sea el Cristo herido quien venga a nuestro rescate. El que lleva las cicatrices del sacrificio, las lesiones del amor, los emblemas de la humildad y el perdón, es el Capitán de nuestra alma. Esa evidencia de dolor en la mortalidad sin duda tiene el propósito de dar valor a quienes también son heridos por la vida, quizás en la casa misma de sus amigos” (véaseChrist and the New Covenant: The Messianic Message of the Book of Mormon [1997], págs. 258–59).
Isaías 52:1-2. ¿Cómo se aplican esos versículos a los últimos días?
¿Qué significa la frase “…[¡]vístete de tu poder, oh Sion! ¡Vístete de tus ropas hermosas[!]” (Isaías 52:1)? “La frase ‘vestirse de sus ropas hermosas’ se refiere, naturalmente, a la santidad interior que debe tener todo miembro que profese ser Santo de los Últimos Días. Sion es ‘los puros de corazón’” (véase Ezra Taft Benson, “Fortalece tus estacas”, Liahona, agosto de 1991, pág. 4). En Doctrina y Convenios 113:7–10, el profeta José Smith enseñó que el mandamiento de vestirse de poder que se encuentra en Isaías 52:1 fue un mandamiento a aquellos en los últimos días a vestirse de la autoridad del sacerdocio para establecer Sion y redimir a Israel. También enseñó que el mandamiento del Señor que dice “…suelta las ataduras de tu cuello” (Isaías 52:2) fue un mandamiento para Israel disperso de regresar al Señor.
Isaías 53:4–9. “…él herido fue por nuestras transgresiones”
“Jesús sufrió y fue crucificado por las transgresiones de los hombres. ‘Son bien pocos los detalles que tenemos de la crucifixión. Sin embargo, sabemos que nuestro Señor fue clavado sobre la cruz, y que los clavos traspasaron sus manos y sus pies de acuerdo con el método romano, y no atado solamente con cuerdas como se acostumbraba infligir esta forma de castigo entre otras naciones. La crucifixión era a la vez la más prolongada y dolorosa de todas las formas de ejecución. La víctima vivía en un tormento cada vez mayor que generalmente duraba muchas horas, a veces días. Los clavos tan cruelmente hincados en las manos y en los pies penetraban y desgarraban nervios sensibles y delicados tendones, y sin embargo, no producían una herida mortal. El anhelado alivio de la muerte resultaba del agotamiento causado por el intenso e incesante dolor y la consiguiente inflamación y congestión local de los órganos, debido a la postura tirante e innatural del cuerpo’ [James E. Talmage, Jesús el Cristo, pág. 689].
Amplio en perdonar
Es la frase que me encantó en Isaías 55. Me hizo meditar sobre la tremenda misericordia para con nosotros. Como expresó el élder Andersen:
“Cuando pecamos, nos alejamos de Dios. Cuando nos arrepentimos, nos volvemos hacia Dios.“La invitación a arrepentirnos rara vez es una reprimenda; es más bien una petición amorosa de que nos demos vuelta y de que nos volvamos de nuevo hacia Dios”, (“Arrepent[íos]… para que yo os sane”, Liahona, noviembre de 2009, pág. 40).
Isaías 55 - Pensamientos y caminos elevados
La gran enseñanza de Isaías 55 es que los caminos y pensamientos de Dios son superiores a los del hombre. Esta omnisciencia se entiende al comprender la forma en que Dios ve las cosas. José Smith lo dejó en claro en dos ocasiones:
“Lo pasado, lo presente y lo futuro fueron y son, para Él, un eterno ‘hoy’” (Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith, 2007, pág.432).
“…Dios nos considera como si estuviésemos en la eternidad. Dios mora en la eternidad, y no ve las cosas como nosotros” (Enseñanzas: José Smith, pág. 507).
Hay muchas enseñanzas que Isaías nos comparte literal y simbólicamente. Estamos dando una visión resumida, pero como siempre, les invito a enfocarse en los principios y doctrinas que les ayudarán más a cada uno de ustedes.
NOTA: La trivia de Isaías saldrá entera una vez terminado todo el libro, la próxima semana.
Invitación Especial
Termino invitándoles a la Conferencia General de este 1 y 2 de Octubre de 2022. Podrán verla como siempre desde nuestro sitio EnlaceDeFe.org o en ConferenciaGeneral.live
A continuación les dejo los enlaces a las clases en video (las 2 últimas).
Ven Sígueme Isaías 50–57 | Llevó él nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores
Ven Sígueme Isaías 50–57 | Llevó él nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores
Ven Sígueme Isaías 40–49 | Consolad a mi pueblo
Ven Sígueme Isaías 40–49 | Consolad a mi pueblo
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Hernán Felipe Toledo

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